El Gobierno británico sostiene que Irán tuvo algún papel en el incidente del domingo 27 de septiembre cerca de la base de la Royal Air Force (RAF) de Fairford, en Gloucestershire, en el suroeste de Inglaterra. El primer ministro, Andy Burnham, lo afirmó este miércoles en entrevistas con medios británicos. "Hay fuertes indicios de que Irán tuvo algún papel en lo ocurrido durante el fin de semana", dijo.
Es la primera vez que una autoridad británica vincula oficialmente a Teherán con el caso. Burnham no ofreció detalles ni pruebas. Prometió más información "a su debido momento" y subrayó que la investigación policial sigue abierta; es compleja y grave. La embajada iraní en Londres rechazó "categóricamente" cualquier implicación y calificó las especulaciones de infundadas y malintencionadas.
Los hechos ocurrieron de madrugada. Tres furgonetas blancas bloqueaban una carretera en Whelford, una localidad situada al este de la base. Una vecina que llamó a la policía dijo que había visto hombres enmascarados junto a los vehículos. La policía arrestó a cinco hombres, todos ciudadanos británicos de entre 23 y 25 años. Cuatro residen en Westminster y uno en Camden. Fueron detenidos por sospechas de delitos relacionados con explosivos y terrorismo.
Tras tres días de pesquisas, que incluyeron la intervención de artificieros, la policía comunicó el martes que no halló artefactos explosivos, aunque sí una cantidad de gasolina en los vehículos. Los cinco fueron puestos en libertad bajo fianza. La policía lo describió como una decisión de estrategia investigativa. Las requisas en los domicilios de los sospechosos han concluido.
El miércoles, uno de los sospechosos avisó a la policía antes del arresto, lo que habría frustrado el plan. La llamada se habría producido una hora antes de que una agricultora alertara al 999 a la 1:36. Ninguna autoridad ha confirmado el detalle.
La liberación de los detenidos provocó críticas desde Washington. Donald Trump dijo el lunes en la Casa Blanca que él habría negado la fianza y que le sorprendía la decisión. Burnham respondió que los hombres están sujetos a las condiciones más estrictas posibles y que las autoridades mantienen el caso bajo control. El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó a Fox News que el incidente "involucra claramente la mano de un actor extranjero" y citó a Irán entre los Estados que han amenazado con atacar intereses estadounidenses.
La sospecha sobre Teherán se entiende por el contexto bélico. La guerra que Estados Unidos e Israel libran contra Irán comenzó en febrero. Los primeros ataques causaron la muerte del líder supremo, Alí Khamenei, y Teherán respondió con ofensivas contra países del Golfo y contra una base británica en Chipre. Londres declinó participar en los primeros bombardeos, pero después autorizó a Washington a usar bases británicas para misiones que el Ministerio de Defensa describe como defensivas y dirigidas a destruir la capacidad de misiles iraní.
Fairford forma parte de ese despliegue. Las fuerzas estadounidenses la utilizan desde hace décadas y, en los últimos meses, bombarderos estadounidenses despegaron de ella hacia Medio Oriente. Teherán había advertido a Londres de que no permitiera a Washington usar sus bases. En julio, Irán declaró que cualquier base empleada para agredir su territorio constituye un "objetivo legítimo".
El caso se suma a otros antecedentes. En marzo, la policía metropolitana arrestó a cuatro hombres bajo la Ley de Seguridad Nacional por presunto espionaje a favor de Irán contra lugares y personas de la comunidad judía de Londres. En 2025, tres iraníes fueron acusados de ayudar a los servicios de inteligencia de su país y de apuntar a periodistas del canal Iran International.
Queda por establecer qué prueba sustenta la afirmación del Gobierno. No hay cargos, los nombres de los detenidos no se han hecho públicos y no se han explicado ni el motivo ni el objetivo del grupo. La fianza permite a la policía mantener abierta la investigación sin formular acusaciones. Mientras el Gobierno no aporte más datos, la atribución a Irán seguirá siendo una convicción política sin respaldo judicial, en un momento en que Londres necesita sostener su alianza con Washington sin quedar expuesto a las represalias de Teherán.